KDE Plasma lento: cómo detectar y mejorar su rendimiento

KDE Plasma permite personalizar casi cualquier parte del escritorio, pero eso no significa que tengamos que desactivar la mitad de sus funciones para que vaya bien. Si las ventanas se atascan, el ventilador no para o el ordenador tarda en responder después de iniciar sesión, lo primero es averiguar qué está trabajando en ese momento.

No es lo mismo una aplicación que consume toda la CPU que un disco lleno, una indexación inicial o una animación que resulta demasiado lenta. Vamos a separar esos casos y a cambiar únicamente lo que tenga relación con el problema.

Logotipo de KDE

Comprobar qué versión y sesión estamos utilizando

En Preferencias del sistema podemos buscar la información del sistema para ver la versión de Plasma y el tipo de sesión. Desde la terminal también podemos consultar:

plasmashell --version
printf '%s\n' "$XDG_SESSION_TYPE"

El segundo comando suele indicar wayland o x11 si lo ejecutamos desde una terminal del escritorio. Si estamos por SSH, no sirve para averiguar la sesión gráfica de otra persona.

Esto importa porque una guía de KDE 4 no describe los ajustes de Plasma actual. Tampoco podemos tratar el compositor de Wayland como si fuera un efecto opcional que se puede apagar sin más. Las opciones concretas dependen de la versión instalada y de la distribución.

Medir antes de cambiar opciones

Abrimos el Monitor del sistema y ordenamos los procesos por consumo de CPU. Dejamos pasar un momento después del inicio de sesión y repetimos la observación cuando aparezca la lentitud. Si el problema ocurre al abrir el navegador, la comparación debe incluir ese mismo uso.

Para consultar los procesos sin instalar otra herramienta:

ps -eo comm,%cpu,%mem --sort=-%cpu | head -n 12
free -h

La columna de CPU de ps no es una medición instantánea equivalente al gráfico del monitor. Nos ayuda a localizar candidatos, pero conviene observar el proceso durante un rato antes de sacar conclusiones. Si preferimos verlo de forma interactiva, tenemos la guía de htop.

En la memoria, miramos especialmente la cantidad disponible. Que Linux utilice RAM para caché no demuestra que Plasma esté funcionando mal. Tampoco tiene sentido vaciarla repetidamente para conseguir que una cifra parezca más baja.

Anotamos el síntoma y una referencia sencilla: cuánto tarda en quedar usable el escritorio, qué programa se atasca o qué proceso mantiene el consumo. Después cambiamos una cosa y repetimos la misma tarea. Así podemos distinguir una mejora de una impresión del momento.

Revisar la búsqueda de archivos y la indexación

Si vemos procesos relacionados con Baloo mientras hay bastante actividad de disco, puede estar construyéndose el índice de búsqueda. Es habitual que el primer análisis o la incorporación de muchas carpetas lleven más trabajo que el uso normal.

En Preferencias del sistema buscamos «Búsqueda de archivos». Desde ahí podemos decidir qué carpetas se indexan y si necesitamos buscar también dentro del contenido de los documentos. La documentación de KDE sobre búsqueda de archivos explica la diferencia entre esas opciones.

Por ejemplo, buscar el nombre de un PDF no exige lo mismo que encontrar una frase dentro de todos nuestros documentos. Si guardamos muchos proyectos con dependencias, máquinas virtuales o material de vídeo, podemos excluir esas carpetas del índice sin renunciar a buscar el resto de nuestra carpeta personal.

Desactivar la búsqueda completa también es una posibilidad si no la utilizamos, pero tiene una consecuencia: perderemos parte de la búsqueda indexada de Dolphin y otras aplicaciones. No es un ajuste gratuito ni una solución para cualquier consumo de CPU.

Panel de búsqueda de Nepomuk en KDE 4.10

La captura muestra Nepomuk en KDE 4.10. Si nuestra pantalla no se parece a ésta, no hay que instalar Nepomuk ni buscar ese servicio: en Plasma actual la indexación se gestiona con Baloo.

Reducir animaciones sin desactivar funciones al azar

Si el equipo responde bien, pero los cambios de ventana parecen demasiado lentos, buscamos «Velocidad de las animaciones» en Preferencias del sistema. Una animación más rápida puede hacer más ágil la interacción, aunque no acelera la compilación de un proyecto ni la carga de una página web.

En «Efectos del escritorio» podemos desmarcar efectos que no utilicemos y probar si cambia el comportamiento. Conviene empezar por uno, no quitar todos a la vez. Si no hay diferencia, recuperamos el ajuste anterior.

Cuando aparecen parpadeos, ventanas negras o tirones al reproducir vídeo, también hay que considerar el controlador gráfico y la sesión utilizada. No conviene convertir un fallo de gráficos en una lista interminable de recortes visuales. Para comprobar el controlador tenemos la guía de controladores adicionales.

Revisar el inicio automático y la sesión anterior

Buscamos «Inicio automático» para ver qué aplicaciones arrancan junto al escritorio. Un cliente de sincronización, una aplicación de mensajería y varias herramientas residentes pueden hacer que el inicio sea más pesado aunque Plasma no sea quien más consume.

Quitamos únicamente programas que reconozcamos y que no necesitemos al iniciar. No desactivamos actualizaciones, servicios de seguridad o componentes del sistema sólo porque aparezcan en una lista.

También revisamos la restauración de la sesión. Si al entrar vuelven a abrirse todas las aplicaciones de la sesión anterior, podemos elegir comenzar con una sesión vacía. Eso evita recuperar programas que no queremos, pero no sustituye la revisión de sus propias opciones de inicio automático.

Si el problema es el disco o la memoria

Cuando todo se ralentiza al mismo tiempo, incluidos programas que no pertenecen a KDE, comprobamos el espacio disponible:

df -h / "$HOME"

Si ambas rutas pertenecen a la misma partición aparecerán datos repetidos, no dos discos distintos. Con poco espacio, el problema puede afectar a las aplicaciones, sus cachés o las actualizaciones. Podemos localizar las carpetas grandes con ncdu antes de decidir qué sobra.

Si la memoria disponible cae mucho al abrir nuestras aplicaciones habituales, probamos primero con menos carga. Cambiar un efecto del escritorio no compensará por sí solo varias máquinas virtuales o un navegador con muchas pestañas. Del mismo modo, reducir el número de escritorios virtuales no garantiza un ahorro relevante si las mismas aplicaciones siguen abiertas.

Comprobar si el cambio ha servido

Repetimos la tarea con la que detectamos el problema y miramos el mismo indicador que al principio. Para comparar el arranque cerramos antes los trabajos pendientes y reiniciamos sólo cuando nos venga bien, no durante una copia o una actualización.

Si una exclusión del índice reduce la actividad de disco y seguimos encontrando nuestros documentos, tenemos un cambio útil. Si quitar una animación no altera el problema, la volvemos a activar y seguimos buscando la causa.

Al final, un escritorio ligero es el que responde bien con lo que necesitamos abierto, no el que tiene menos casillas marcadas. Si algún proceso concreto sigue consumiendo recursos, su nombre y el momento en que ocurre nos servirán mucho más que aplicar otra tanda de trucos.

Sergio Almela

Senior Software Engineer con más de diez años de experiencia. Escribo sobre Linux, software libre, backend, arquitectura, rendimiento, testing e IA aplicada al desarrollo.

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