Podemos borrar un archivo de una memoria USB y descubrir que el espacio libre no aumenta. No se trata necesariamente de un error: si elegimos Mover a la papelera, el archivo puede seguir dentro del propio USB, guardado en una carpeta oculta.

Por qué el archivo borrado sigue ocupando espacio
Mover un archivo a la papelera no equivale a eliminarlo de forma permanente. El gestor de archivos cambia su ubicación y guarda información para poder restaurarlo más tarde.
Si el archivo está en el mismo disco que nuestra carpeta personal, suele terminar en ~/.local/share/Trash. Copiar un archivo grande desde el USB hasta esa papelera sería lento y consumiría espacio en el ordenador. Por eso, los escritorios Linux pueden crear una papelera en la raíz del propio dispositivo extraíble.
Dónde está la papelera de una memoria USB
Según la especificación utilizada por los escritorios Linux, podemos encontrar una de estas rutas en el punto donde está montado el USB:
.Trash/UID
.Trash-UID
UID es el identificador numérico de nuestro usuario. Podemos verlo con:
id -u
En el primer usuario de muchas distribuciones el resultado es 1000, de ahí que sea habitual encontrar .Trash-1000. No debemos asumir que siempre será ese número.
Dentro de la papelera hay dos carpetas importantes:
filescontiene los archivos y carpetas borrados.infoguarda archivos.trashinfocon la ruta original y la fecha de eliminación.
El gestor de archivos necesita ambas partes para restaurar correctamente un elemento. Por eso no conviene mover manualmente sólo el contenido de files salvo que estemos recuperando datos de una papelera dañada.
Mostrar la carpeta oculta desde el explorador
- Abrimos la memoria USB con Archivos, Nemo, Dolphin o el gestor que utilicemos.
- Pulsamos
Ctrl + Hpara mostrar los archivos ocultos. - Buscamos una carpeta cuyo nombre empiece por
.Trash.
Que una carpeta sea oculta no significa que deje de ocupar espacio. El punto inicial de su nombre sólo hace que el gestor no la muestre normalmente.
Encontrarla y medirla desde la terminal
Primero necesitamos la ruta donde se ha montado la memoria. Suele estar dentro de /media/$USER o /run/media/$USER. Podemos localizarla con:
lsblk -o NAME,FSTYPE,SIZE,LABEL,MOUNTPOINTS
Después sustituimos NOMBRE_USB por el punto de montaje real:
RUTA_USB="/media/$USER/NOMBRE_USB"
find "$RUTA_USB" -maxdepth 2 -type d -name '.Trash*' -print
du -sh "$RUTA_USB"/.Trash* 2>/dev/null
df -h "$RUTA_USB"
du nos indica cuánto ocupa la papelera y df, el espacio libre del dispositivo completo. Estos comandos sólo consultan información.
Recuperar un archivo borrado del USB
La forma más segura es mantener conectado el USB, abrir la papelera del escritorio, seleccionar el elemento y pulsar Restaurar. El gestor utiliza el archivo .trashinfo para devolverlo a su carpeta original.
Desde la terminal, gio trash --list permite consultar los elementos que reconoce la papelera junto con sus rutas originales:
gio trash --list
La lista puede reunir la papelera personal y las de varios dispositivos. Antes de restaurar o borrar nada debemos identificar la ruta original exacta.
Vaciar la papelera y recuperar el espacio
Conectamos el USB, abrimos la papelera desde el gestor de archivos y elegimos Vaciar papelera. Algunos escritorios permiten eliminar sólo los elementos del dispositivo o seleccionar archivos concretos; es preferible utilizar esa opción si no queremos vaciar también la papelera del ordenador.
El comando gio trash --empty vacía la papelera que ve la sesión y puede afectar a elementos de otras ubicaciones. No debemos utilizarlo pensando que se limita automáticamente al USB.
Si sabemos desde el principio que no queremos recuperar un archivo, el gestor suele ofrecer Eliminar permanentemente o la combinación Mayús + Supr. Nos pedirá confirmación y el espacio se liberará sin pasar por la papelera.
Cuando la papelera da problemas de permisos
Una memoria utilizada con varios usuarios u ordenadores puede conservar una carpeta .Trash-UID que pertenece a otra cuenta. Podemos comprobarlo desde la raíz del dispositivo:
ls -ld .Trash .Trash-* 2>/dev/null
No debemos solucionar el problema con chmod 777. Si la carpeta pertenece a otro usuario, primero identificamos qué archivos contiene y desde qué sistema se crearon. En una unidad compartida puede ser mejor vaciar la papelera desde el usuario original.
Expulsar el USB después de vaciarlo
Después de borrar o restaurar archivos, expulsamos la memoria desde el gestor y esperamos el aviso de que puede retirarse. Linux puede mantener escrituras pendientes aunque la ventana de copia ya se haya cerrado.
Así podremos recuperar archivos cuando los necesitemos y entender por qué una memoria continúa llena después de enviarlos a la papelera. Si el espacio no cambia tras vaciarla y volver a conectarla, podemos comparar las salidas de du y df para localizar qué sigue ocupándolo.

Gracias, me fue de gran ayuda, tambien sucede lo mismo con las particiones de disco montadas no solo con los usb. parece mas un fallo que otra cosa.