Cómo usar rclone para copiar archivos cifrados a la nube desde Linux

Subir una carpeta a Google Drive, OneDrive o a un servidor nos permite tener los archivos en otro lugar. El problema es que también estamos entregando su contenido al servicio que los guarda. Si son documentos personales, copias de un proyecto o archivos de trabajo, puede interesarnos cifrarlos antes de que salgan del ordenador.

Para hacerlo podemos utilizar rclone, un programa de software libre que conecta con distintos servicios de almacenamiento. Su función crypt añade una capa de cifrado a una conexión que ya tengamos configurada. Vamos a preparar esa conexión, copiar una carpeta pequeña y recuperar sus archivos en otra carpeta. No conviene empezar por todos nuestros documentos sin haber comprobado antes la vuelta.

Logo oficial de rclone

Qué vamos a conseguir y qué no

Al trabajar a través del destino cifrado, rclone transforma los archivos antes de subirlos. Al descargarlos por esa misma conexión, recuperamos el contenido original. Desde la web del proveedor veremos archivos cifrados, no documentos que podamos abrir normalmente. La documentación de crypt explica esta separación entre el almacenamiento y la capa de cifrado.

Es una diferencia importante frente a una carpeta sincronizada convencional. No vamos a editar un documento desde Google Docs dentro del destino cifrado, ni compartirlo con alguien que sólo tenga el enlace del proveedor. Para eso tendríamos que descargarlo y compartir una copia sin cifrar por el medio que corresponda.

Tampoco estamos ocultando que usamos el servicio, cuándo transferimos archivos o cuánto espacio ocupamos. Y cifrar una copia no impide que alguien la borre. Seguimos necesitando una copia independiente y las contraseñas necesarias para recuperar los datos. La guía de copias de seguridad en Linux Mint ayuda a separar los documentos personales de las instantáneas del sistema.

Instalar rclone en Ubuntu y Linux Mint

En Ubuntu y Linux Mint podemos comenzar por el paquete de los repositorios:

sudo apt update
sudo apt install rclone
rclone version

La versión disponible depende de nuestra distribución. Si un proveedor pide una función que ese paquete todavía no tiene, consultamos la instalación oficial de rclone. No hace falta añadir un PPA encontrado al azar ni ejecutar varios instaladores sobre la misma copia del programa.

Los comandos de transferencia se ejecutan con nuestro usuario, sin sudo. De lo contrario podemos acabar utilizando otra configuración, distinta de la que hemos creado en nuestra sesión.

Conectar con el almacenamiento

Abrimos el asistente:

rclone config

Elegimos crear una conexión nueva y le damos el nombre nube. Después seleccionamos el proveedor por su nombre. Los números del menú pueden cambiar entre versiones, así que no conviene seguir un tutorial que nos diga simplemente «elige la opción 18».

La autenticación depende del servicio. Con Google Drive normalmente se autoriza el acceso desde el navegador. No introducimos la contraseña de Google en una página que no sea la de Google. Para esa conexión están los pasos y opciones específicos en la documentación de Google Drive para rclone.

Terminada la autorización, comprobamos que podemos consultar el destino:

rclone lsd nube:

Si no hay carpetas, el listado puede estar vacío sin que exista un error. Si aparece un fallo de autorización, lo resolvemos antes de añadir el cifrado. nube: es el nombre que hemos elegido en rclone, no una carpeta local ni una dirección web.

Añadir el destino cifrado

Volvemos a ejecutar rclone config y creamos otra conexión llamada cifrado. Esta vez seleccionamos el tipo crypt. Cuando pregunte dónde guardar el contenido, indicamos:

nube:ESL-Cifrado

Ese nombre reserva una carpeta del proveedor para este uso. Elegimos el cifrado de nombres standard y activamos el cifrado de nombres de directorios. Así evitamos que el nombre de una carpeta revele por sí solo qué guardamos dentro.

Después configuramos una contraseña larga y una segunda contraseña para la sal. Esta segunda cadena también debe guardarse, no es una pista para recordar la primera. Podemos conservar ambas en un gestor como KeePassXC, además de una copia de emergencia protegida.

No copiamos contraseñas de ejemplo de un tutorial. El asistente permite introducirlas sin dejarlas como argumentos de un comando en el historial de la terminal.

Al terminar tendremos dos accesos al mismo almacenamiento. nube:ESL-Cifrado muestra lo que guarda el proveedor. cifrado: muestra la vista que rclone cifra y descifra. Para enviar nuestros documentos utilizaremos siempre el segundo.

Hacer una primera copia pequeña

Creamos desde el gestor de archivos una carpeta llamada Prueba-rclone dentro de Documentos. Metemos un archivo de texto sin información privada y alguna subcarpeta. Antes de transferir, simulamos la operación:

rclone copy "$HOME/Documentos/Prueba-rclone" cifrado:prueba --dry-run

--dry-run muestra las operaciones previstas sin realizar la copia. Revisamos que el origen sea nuestra carpeta de prueba y el destino sea cifrado:prueba. Si está bien, quitamos únicamente esa opción:

rclone copy "$HOME/Documentos/Prueba-rclone" cifrado:prueba --progress

El comando copia el contenido de Prueba-rclone dentro de prueba. No añade automáticamente otro nivel con el nombre de la carpeta de origen. Es el comportamiento descrito en rclone copy, y conviene entenderlo antes de copiar varias carpetas al mismo sitio.

Consultamos el resultado:

rclone lsf cifrado:prueba --recursive

Veremos nombres reconocibles desde la conexión cifrada. En cambio, si abrimos ESL-Cifrado desde la web del proveedor, los nombres y el contenido tendrán otro aspecto. No renombramos esos archivos desde la web para «ordenarlos»: estamos viendo el almacenamiento cifrado, no la vista normal de nuestros documentos.

Comprobar la copia y recuperar un archivo

Si el almacenamiento admite los hashes necesarios, podemos comparar el origen con la copia cifrada:

rclone cryptcheck "$HOME/Documentos/Prueba-rclone" cifrado:prueba

cryptcheck es la comprobación específica para este tipo de destino. Si informa de que el proveedor no admite el hash requerido, no significa automáticamente que los archivos estén mal. Necesitamos otra comprobación que pueda leer los datos, y descargar la prueba es una forma de hacerla.

Recuperamos el contenido en una carpeta nueva, distinta del origen:

rclone copy cifrado:prueba "$HOME/Documentos/Recuperado-rclone" --progress
rclone check "$HOME/Documentos/Prueba-rclone" "$HOME/Documentos/Recuperado-rclone"

Abrimos también el documento recuperado. Un listado correcto no demuestra por sí solo que podamos leer los archivos. rclone check compara los dos destinos y no los modifica. Si necesitamos comparar leyendo el contenido porque no hay hashes comunes, dispone de --download, con el coste de transferencia correspondiente.

Para recuperar un único archivo con un nombre concreto podemos usar:

rclone copyto cifrado:prueba/documento.txt "$HOME/Documentos/documento-recuperado.txt"

Sustituimos documento.txt por el nombre real de nuestro archivo. Elegimos una ruta de salida libre, ya que copyto puede sobrescribir un archivo existente.

Por qué empezar con copy y no con sync

copy no elimina del destino los archivos que hayan desaparecido del origen. sync, en cambio, intenta que el destino refleje el origen y puede borrar lo que ya no está allí. Esa diferencia convierte un error en la ruta de origen en un problema bastante serio.

Sin embargo, copy tampoco conserva automáticamente todas las versiones. Si cambiamos un documento y volvemos a copiarlo sobre el mismo destino, puede actualizar la copia anterior. No debemos confundir «no borra los archivos extra» con «puedo recuperar cualquier versión de ayer».

Para separar dos tandas manuales podemos utilizar destinos diferentes, por ejemplo cifrado:documentos-2026-10-07 y cifrado:documentos-2026-10-14. Es sencillo de entender, pero consume más espacio. Si necesitamos instantáneas, retención y restauración por fecha, conviene una herramienta de copias diseñada para eso. Para mantener una carpeta activa entre dos ordenadores, Syncthing responde a otra necesidad.

Antes de adoptar una sincronización con borrados, revisamos las advertencias de rclone sync y la probamos sólo con datos prescindibles.

Guardar la configuración también forma parte del trabajo

Podemos localizar el archivo que utiliza rclone con:

rclone config file

No publicamos ese archivo en un repositorio ni lo adjuntamos a un informe de errores. Puede contener tokens de acceso y secretos del destino cifrado. La protección básica que aplica rclone a ciertos valores no equivale a cifrar toda la configuración.

Desde rclone config podemos configurar una contraseña para proteger el archivo de configuración. Es distinta de las contraseñas de crypt. Consultamos las opciones de cifrado de configuración antes de automatizar nada, porque una tarea desatendida necesitará una manera segura de desbloquearla.

Guardamos una copia protegida de la configuración y de las contraseñas fuera del único ordenador desde el que trabajamos. Cambiar sin más la contraseña del destino crypt no vuelve a cifrar lo que ya habíamos subido. Para una rotación hay que planificar una nueva copia cifrada con la nueva clave.

Una vez recuperada la carpeta de prueba, ya podemos decidir qué documentos llevar al destino. Mejor empezar por una carpeta concreta y conocer su tamaño que programar una copia de todo el ordenador y descubrir los problemas cuando haga falta restaurarla.

Sergio Almela

Senior Software Engineer con más de diez años de experiencia. Escribo sobre Linux, software libre, backend, arquitectura, rendimiento, testing e IA aplicada al desarrollo.

Ver todas las entradas de Sergio Almela →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *