Si queremos enseñar lo que ocurre en el móvil, grabar una explicación o escribir con el teclado del ordenador, no hace falta contratar un servicio de control remoto. Con scrcpy podemos ver la pantalla de Android en Linux y manejarla con el ratón y el teclado, tanto por cable como por una conexión inalámbrica.
El programa es software libre y no necesita que instalemos una aplicación permanente en el teléfono. Sí debemos autorizar la conexión. Esa parte importa más que el comando que abre la ventana: conectar un cable no da permiso automáticamente para controlar cualquier móvil.
Vamos a empezar por USB, comprobar que el dispositivo está autorizado y después pasar a Wi-Fi. Para transferir archivos sin controlar la pantalla, LocalSend sigue siendo una opción más sencilla.

Instalar scrcpy en Ubuntu y Linux Mint
La forma de instalarlo depende de la versión que necesitemos. Los repositorios de algunas distribuciones incluyen un paquete antiguo, suficiente para ciertos usos pero sin las funciones recientes. Comprobamos la versión con scrcpy --version si ya lo tenemos instalado.
Para una instalación nueva podemos consultar las instrucciones oficiales para Linux. El proyecto publica un archivo preparado para Linux x86_64 que se puede descomprimir y ejecutar desde su carpeta, sin copiar programas a mano sobre los paquetes del sistema.
Primero comprobamos la arquitectura del ordenador:
uname -m
Si aparece x86_64, corresponde a esa descarga. Si aparece aarch64, no descargamos el mismo archivo esperando que funcione. Consultamos el método disponible para nuestra arquitectura y distribución.
En las publicaciones del repositorio oficial elegimos el archivo Linux de la versión estable. Descomprimimos el archivo, abrimos una terminal dentro de la carpeta extraída y ejecutamos:
./scrcpy --version
Usaremos ./scrcpy en los ejemplos para distinguir esa copia del programa de otra que pueda estar instalada en el sistema. Si usamos el paquete de la distribución y está en la ruta de programas, el comando será simplemente scrcpy.
ADB es la herramienta que gestiona la conexión con Android. El paquete preparado de esta versión incluye su propia copia, así que dentro de esa carpeta utilizaremos ./adb. Si usamos otro método que necesite ADB del sistema, en Ubuntu y Mint podemos instalarla desde los repositorios:
sudo apt update
sudo apt install adb
No descargamos instaladores de una web que parezca oficial sólo porque incluye «scrcpy» en el nombre. El proyecto identifica su repositorio de Genymobile como fuente oficial. Si la descarga publica una suma SHA-256, podemos compararla con sha256sum nombre-del-archivo.tar.gz antes de extraerlo.
Si tenemos Android Studio u otra instalación de ADB abierta, evitamos mezclar versiones durante la prueba. Los ejemplos siguientes utilizan la copia del paquete preparado. Con un paquete de la distribución, el comando equivalente será adb, sin ./.
Preparar el móvil y autorizar el ordenador
En Android activamos las opciones para desarrolladores. Normalmente hay que pulsar varias veces sobre Número de compilación en los ajustes del teléfono. La ubicación depende del fabricante. Dentro de esas opciones activamos Depuración USB y conectamos el móvil con un cable que transmita datos, no uno que sólo cargue.
Desbloqueamos el teléfono y comprobamos qué detecta ADB:
./adb devices
El móvil puede mostrar una petición para permitir la depuración desde este ordenador. La aceptamos únicamente si reconocemos el equipo al que lo hemos conectado. No marcaría una autorización permanente en un ordenador compartido o que no sea nuestro.
En el listado, device indica que la conexión está autorizada. Si aparece unauthorized, seguimos pendientes de ese permiso. Un listado vacío puede deberse al cable, al puerto, a la depuración desactivada o a los permisos del dispositivo en Linux. La documentación de ADB explica estos estados y el proceso de autorización.
No empezamos ejecutando ADB y scrcpy con sudo para solucionar un dispositivo no autorizado. Primero resolvemos el permiso del teléfono y la detección. Si el problema es el acceso USB del usuario en Linux, seguimos las indicaciones de nuestra distribución para ADB, sin cambiar todos los dispositivos a permisos abiertos.
Abrir la pantalla y controlar el móvil
Con un único teléfono conectado y autorizado, ejecutamos desde la carpeta del programa:
./scrcpy
Se abrirá una ventana con la pantalla del móvil. El clic izquierdo actúa sobre la pantalla y podemos escribir con el teclado. Según el modo de entrada y el fabricante, algunos atajos o caracteres pueden necesitar ajustes.
Para volver atrás podemos usar el botón derecho. El botón central vuelve a Inicio. Los demás atajos están en la lista oficial de controles. Es mejor consultar esa lista que suponer que todos los atajos del escritorio se enviarán al teléfono.
Si tenemos varios dispositivos o un emulador abierto, seleccionamos el móvil USB expresamente:
./scrcpy --select-usb
Cuando haya más de uno por USB, utilizamos su número de serie con --serial. Ese identificador sale en adb devices, así que conviene ocultarlo si compartimos una captura para pedir ayuda.
En algunos teléfonos, especialmente ciertas versiones de Xiaomi, controlar la pantalla requiere otra opción de seguridad de depuración. No activamos todos los interruptores del menú por costumbre. Consultamos la indicación del error y el apartado de requisitos de scrcpy.
Grabar la pantalla sin instalar otro programa
Podemos guardar la sesión en un archivo:
./scrcpy --record=demostracion.mp4
Al terminar, cerramos la ventana. El archivo se guardará en la carpeta desde la que hemos ejecutado el comando. Antes de grabar desactivamos notificaciones que puedan mostrar mensajes privados y no abrimos aplicaciones con datos de otras personas.
Si sólo necesitamos vídeo, desactivamos el audio:
./scrcpy --no-audio --record=demostracion.mp4
La documentación de grabación distingue los formatos y las opciones disponibles. No reutilizamos el mismo nombre si queremos conservar una grabación anterior.
La retransmisión de audio requiere Android 11 o posterior y tiene condiciones según la versión. Además, una aplicación puede limitar qué contenido se captura. La pantalla negra de una aplicación protegida no demuestra que todo scrcpy esté roto, y el programa no es una forma de saltarse esas restricciones. Los detalles están en su documentación de audio.
Reducir resolución y carga del ordenador
Para leer mensajes o mostrar un ajuste no necesitamos transmitir siempre a la máxima resolución del teléfono. Podemos limitar el tamaño y los fotogramas por segundo:
./scrcpy --max-size=1280 --max-fps=30
Esto cambia lo que transmitimos al ordenador, no la resolución permanente del móvil. Si el texto resulta demasiado pequeño o borroso, ajustamos el tamaño en función de lo que queramos enseñar.
Desde scrcpy 5.0, el ordenador puede utilizar decodificación por hardware cuando exista un decodificador compatible. Podemos consultar las opciones con ./scrcpy --help. Si esa función introduce un problema concreto, una comparación útil es probar la decodificación por software:
./scrcpy --hwdec=disabled
Esa opción corresponde a versiones que incluyen la función. No funcionará necesariamente con el paquete antiguo de una distribución. La documentación de vídeo recoge los requisitos y ajustes. No cambiaría el controlador gráfico entero sólo para empezar a usar scrcpy.
Conectarlo por Wi-Fi
El móvil y el ordenador deben poder comunicarse en la red. Estar conectados al mismo router no siempre basta si uno está en una red de invitados que aísla sus dispositivos.
En Android 11 o posterior podemos utilizar Depuración inalámbrica desde las opciones para desarrolladores. Elegimos emparejar mediante código y utilizamos la dirección y el puerto que muestre ese diálogo:
./adb pair IP_DEL_MOVIL:PUERTO_DE_EMPAREJAMIENTO
Introducimos el código del teléfono cuando lo solicite. Después consultamos la dirección y el puerto de conexión de la pantalla principal de Depuración inalámbrica, que pueden ser distintos del puerto de emparejamiento:
./adb connect IP_DEL_MOVIL:PUERTO_DE_CONEXION
./scrcpy --select-tcpip
Tenemos que sustituir las partes en mayúsculas por los valores reales. El puerto puede cambiar entre sesiones. No copiamos una dirección de ejemplo como si perteneciera a nuestro teléfono.
Otra posibilidad, partiendo de un móvil conectado y autorizado por USB, es dejar que scrcpy prepare la conexión:
./scrcpy --tcpip
Esta opción puede activar el modo TCP/IP de ADB. Sólo la utilizaría en una red propia y de confianza, no en una Wi-Fi pública. La guía de conexiones explica las diferencias entre los métodos.
Al terminar, ./adb disconnect cierra las conexiones inalámbricas del ordenador. Eso no desactiva por sí solo la depuración del teléfono. Desactivamos Depuración inalámbrica en Android, o volvemos al modo USB según el método que hayamos usado, y retiramos autorizaciones que ya no necesitemos.
Si no aparece la pantalla
Comprobamos primero adb devices y resolvemos el estado que muestre. Si Android está autorizado pero scrcpy falla, leemos el mensaje de la terminal antes de reinstalarlo. Puede señalar una opción que nuestra versión no reconoce, una conexión que se ha perdido o un permiso específico del fabricante.
Un teléfono con la pantalla rota no se puede controlar automáticamente sólo por conectar el cable. Si no podemos desbloquearlo o aceptar la autorización que requiere, scrcpy no sustituye ese permiso ni recupera por sí solo los datos del dispositivo.
Para una demostración habitual, USB suele ser el mejor punto de partida. Una vez que tengamos clara la autorización y podamos grabar una sesión corta, pasar a Wi-Fi será mucho menos confuso.
