WSL2 nos deja utilizar una distribución Linux desde Windows sin reiniciar el ordenador. Viene bien si programamos con herramientas Linux pero seguimos necesitando aplicaciones de Windows. La primera decisión importante no es qué terminal queda más bonita: es dónde guardamos el proyecto. Una carpeta en C:\ se puede abrir desde WSL, pero no suele ser el mejor lugar para ejecutar desde Linux un proyecto con muchas lecturas y escrituras.
Vamos a comprobar la instalación, abrir un proyecto en el sistema de archivos de Linux y acceder a él desde Windows cuando haga falta. No necesitamos modificar particiones ni instalar Linux como sistema principal.

Comprobar si WSL2 ya está instalado
Abrimos PowerShell o Windows Terminal y ejecutamos:
wsl --list --verbose
Veremos las distribuciones instaladas y si cada una usa la versión 1 o 2. Si Ubuntu ya aparece con VERSION 2, podemos abrirlo y pasar al apartado del proyecto. Si WSL no está instalado, abrimos PowerShell como administrador y ejecutamos:
wsl --install
La instalación actual documentada por Microsoft habilita los componentes necesarios e instala Ubuntu por defecto; después puede pedirnos reiniciar. La primera vez que abrimos Ubuntu creamos un usuario y una contraseña para Linux. No tiene por qué ser la contraseña de Windows. Estos comandos requieren Windows 11 o una versión de Windows 10 compatible; si estamos en una edición anterior, seguimos las instrucciones manuales de Microsoft en vez de forzar el comando.
Si ya teníamos una distribución en WSL1, no convertiría nada sin revisar antes qué proyectos guarda. Primero anotamos su nombre exacto con wsl --list --verbose; la guía de Microsoft explica la conversión a WSL2 y sus requisitos. Para este ejemplo partimos de una distribución que ya aparece con versión 2.
Guardar el proyecto donde trabajan las herramientas Linux
Entramos en la terminal de Ubuntu. Nuestro directorio personal está dentro del sistema de archivos de WSL, normalmente en /home/nuestro-usuario. Podemos preparar ahí una carpeta para los repositorios:
mkdir -p ~/proyectos
cd ~/proyectos
pwd
La última orden nos enseña la ruta actual. Si vamos a clonar un repositorio para trabajar con Git, npm, Python o un compilador desde Linux, lo clonamos dentro de esa carpeta. No hace falta ponerlo en C:\Users\... sólo para que el editor de Windows pueda verlo.
Windows monta su unidad C: dentro de WSL normalmente bajo /mnt/c. Por ejemplo, C:\Users\Ana\Documentos se ve como /mnt/c/Users/Ana/Documents o la carpeta equivalente. Es cómodo para abrir o copiar un archivo suelto, pero Microsoft recomienda guardar en el sistema de archivos de Linux los proyectos en los que vamos a ejecutar herramientas Linux. Operaciones como instalar dependencias o recorrer miles de archivos pueden pagar el coste de cruzar continuamente entre ambos sistemas de archivos. No daría una cifra de rendimiento universal: depende del proyecto y de la máquina.
Si nuestro flujo principal es al revés —herramientas de Windows trabajando sobre archivos de Windows—, mantener el proyecto en C:\ puede tener más sentido. La regla es guardar el trabajo cerca de las herramientas que más lo utilizan, no mover todas nuestras carpetas a WSL.
Abrir los mismos archivos desde Windows
Estando dentro de la carpeta del proyecto en la terminal Linux, podemos abrir esa ubicación en el Explorador de Windows con:
explorer.exe .
El punto significa «la carpeta actual». También podemos escribir \\wsl$\ en la barra de direcciones del Explorador y entrar en la distribución y nuestro directorio personal. Esa ruta sólo funciona cuando la distribución WSL correspondiente está en marcha. Podemos copiar archivos desde ahí sin buscar discos virtuales ni tocar los archivos internos de WSL desde rutas ocultas de Windows.
Si usamos Visual Studio Code, lo instalamos en Windows junto con su extensión WSL. Abrimos la terminal de Ubuntu, entramos en el proyecto y ejecutamos:
code .
Se abre la interfaz de VS Code en Windows, mientras el código y las herramientas del proyecto siguen en Linux. Es el flujo que describe la guía oficial de VS Code con WSL. Si code no se reconoce, comprobamos que VS Code esté instalado y que su comando se haya añadido al PATH; no copiamos el repositorio a C:\ como solución improvisada.
Comprobar que estamos en el sitio correcto
Antes de instalar dependencias o ejecutar pruebas, usamos pwd en la terminal Linux. Si empieza por /home/, estamos en el espacio Linux. Si empieza por /mnt/c/, trabajamos sobre la unidad Windows. Las dos rutas son válidas, pero ahora sabemos cuál hemos elegido y por qué.
Para ver si la distribución está funcionando como WSL2 desde Windows, repetimos wsl --list --verbose. Si acabamos de instalarla y no aparece o vemos un error, es mejor seguir el diagnóstico oficial de WSL que activar características de Windows una por una sin saber cuál falta.
WSL2 no reemplaza un escritorio Linux instalado directamente, pero tampoco necesita hacerlo. Nos resuelve una tarea concreta: ejecutar herramientas Linux en un proyecto que sigue accesible desde Windows. Si contáis qué lenguaje o entorno utilizáis, podremos afinar los pasos para ese caso sin llenar esta guía de comandos que quizá nunca necesitemos.
