Instalar Dropbox en Linux y Windows y sincronizar archivos con cuidado

Dropbox permite mantener archivos entre equipos y compartirlos mediante una cuenta. Si instalamos su aplicación, una carpeta local se comunica con el servicio y recibe los cambios que hacemos desde otros dispositivos o desde la web.

La parte que conviene entender antes de empezar es que sincronización y copia de seguridad no son lo mismo. Un cambio que se propaga entre equipos también puede ser un borrado o una modificación que no queríamos hacer.

Vamos a preparar la instalación, probar una carpeta pequeña y revisar qué estamos compartiendo. No hace falta entregar todos nuestros documentos al asistente para comprobar que funciona.

Imagen de Dropbox con su nombre y símbolo de caja

Comprobar requisitos antes de instalar

La documentación de requisitos de Dropbox distingue sistema operativo, arquitectura y sistema de archivos. En Linux no basta con decir que cualquier distribución o equipo de 32 bits será compatible.

El proveedor indica soporte oficial para determinadas versiones de Ubuntu y Fedora de 64 bits. Otras distribuciones, incluida Linux Mint, deben comprobar su compatibilidad y las condiciones del cliente. Que estén relacionadas con Ubuntu no las convierte automáticamente en el mismo sistema a efectos de soporte.

También importa dónde quedará la carpeta de Dropbox. Si está en una unidad o sistema de archivos no compatible, cambiar de nombre el directorio no resuelve ese requisito.

En Windows y macOS revisamos igualmente la página actual, en lugar de utilizar una lista de versiones de hace años. Y no elegimos un paquete de 32 bits «por si acaso»: debe corresponder a nuestro sistema.

Instalar en Linux desde el canal oficial

Entramos en la página de instalación para Linux y seguimos el método que corresponda a nuestra distribución. Los paquetes y el cliente pueden cambiar, así que no fijaremos aquí una dirección de un ejecutable antiguo.

Si descargamos un paquete DEB para un sistema compatible, podemos instalar el archivo local con APT. Por ejemplo, sustituyendo el nombre por el que realmente hemos descargado:

sudo apt install ./paquete-dropbox-amd64.deb

La orden se ejecuta desde la carpeta donde está el archivo. El nombre es un ejemplo, no una descarga que exista necesariamente con esa denominación. No añadimos repositorios de una web desconocida ni convertimos un RPM automáticamente para utilizarlo en Ubuntu.

La guía oficial del cliente Linux explica que la experiencia de escritorio puede necesitar bibliotecas o integración con el panel. La ausencia del icono no demuestra por sí sola que los archivos hayan dejado de sincronizarse.

Antes de instalar extensiones, distinguimos si falla la aplicación o sólo su indicador. No cambiaría de escritorio ni reiniciaría el equipo como primer intento para solucionar un icono que falta.

Asistente antiguo de Dropbox en Linux que solicita descargar el cliente

Un asistente anterior de Dropbox en Linux distingue la integración instalada del cliente que debe descargarse. El proceso actual puede presentar otras ventanas.

Dropbox es un servicio comercial. Poder utilizar una integración en Linux no convierte automáticamente en software libre todos sus componentes ni el servicio remoto.

Instalar en Windows y vincular la cuenta

En Windows descargamos la aplicación desde Dropbox y seguimos su instalador. Cuando solicite vincular una cuenta, comprobamos que estamos usando la dirección adecuada, especialmente si tenemos una personal y otra de trabajo.

No necesitamos introducir un número de teléfono en una pantalla antigua de este artículo para completar una receta actual. Seguimos las opciones que muestre la instalación vigente y revisamos los permisos que concedemos.

Al configurar la cuenta, elegimos qué carpetas se guardarán en ese ordenador y dónde. Si hay poco espacio, conviene tomar esa decisión antes de descargar una biblioteca completa.

En un equipo compartido también importa quién tiene acceso a los archivos locales. Iniciar sesión en el servicio no implica que todo lo descargado quede protegido frente a otras personas que puedan utilizar nuestra misma cuenta del sistema.

Probar con una carpeta pequeña

Dentro de la carpeta configurada creamos una subcarpeta de prueba y un documento ficticio. Por ejemplo, una nota que no contenga datos personales. Esperamos a que el cliente indique que ha terminado de sincronizar.

Después entramos en la web y comprobamos que aparece el mismo archivo. Si queremos utilizar otro ordenador, hacemos la segunda parte de la prueba desde él y revisamos qué copia recibe.

Podemos cambiar una frase del documento y comprobar cómo se refleja. No usaría el único ejemplar de una carpeta importante para aprender el funcionamiento de borrados, conflictos o cambios simultáneos.

La explicación oficial del estado de sincronización ayuda a distinguir un proceso pendiente de una cuenta cuyos archivos ya están al día. Una carpeta visible en el explorador no demuestra que todos sus cambios hayan llegado al servicio.

Elegir qué carpetas se guardan en cada equipo

La sincronización selectiva permite decidir qué carpetas de la cuenta se mantienen en el ordenador. No equivale a borrar esas carpetas del servicio.

Antes de utilizarla para liberar espacio, comprobamos que lo necesario ya esté sincronizado. Si hay archivos que sólo existen localmente o cambios pendientes, primero resolvemos esa situación.

También debemos distinguir esta función de otras opciones de archivos sólo en línea. Su disponibilidad y comportamiento dependen del sistema y del producto. No daría por hecho que Linux presenta los mismos controles que Windows.

Si una carpeta no aparece en un segundo equipo, miramos la cuenta y la selección antes de copiarla otra vez dentro de Dropbox. Añadir una segunda carpeta con otro nombre puede crear duplicados en lugar de resolver el ajuste que faltaba.

Compartir un enlace no es lo mismo que compartir una carpeta editable

Para que otra persona vea o descargue un documento, revisamos las opciones de enlace del archivo. La guía de enlaces de Dropbox distingue los permisos que podemos conceder y los controles disponibles.

Un enlace que permite consultar contenido no tiene el mismo alcance que invitar a alguien a modificar una carpeta. Elegimos la opción según lo que necesita la persona, no la que resulte más rápida de copiar.

Carpetas de Dropbox con una opción de compartir enlace

Opción de compartir enlace en una interfaz web anterior de Dropbox. Conviene revisar los permisos de la versión que utilizamos.

Si el contenido no debe circular libremente, no tratamos el enlace como una garantía de identidad del destinatario. Puede reenviarse. Revisamos qué acceso permite y qué controles ofrece nuestra cuenta.

Antes de compartir un directorio entero, miramos lo que contiene. Un documento previsto para enviar puede convivir con otros archivos que no queremos mostrar. Separarlo en una carpeta dedicada suele facilitar la revisión.

Qué ocurre si alguien modifica o borra un archivo

En una carpeta compartida con permisos de edición, los cambios pueden afectar a otras personas que la utilizan. No es una colección de copias independientes que permanezcan intactas después de cada modificación.

Si se produce un borrado accidental, dejamos de hacer cambios y revisamos las opciones de recuperación de Dropbox. Los plazos y funciones dependen del plan y del tipo de operación. No prometería que todo se recuperará indefinidamente.

También comprobamos si el borrado fue local, si llegó al servicio y si estamos mirando la cuenta correcta. Intentar recrear carpetas rápidamente desde varios dispositivos puede complicar la investigación.

Para documentos importantes mantenemos una copia separada con una recuperación comprobada. La posibilidad de restaurar versiones de un servicio es útil, pero no sustituye todas las decisiones de una estrategia de respaldo.

Revisar las preferencias sin borrar configuración

En las preferencias podemos comprobar la cuenta, la ubicación y los ajustes relacionados con el funcionamiento del cliente. Si queremos cambiar algo, lo hacemos de forma acotada y esperamos a que termine el trabajo pendiente.

Preferencias generales de una versión anterior de Dropbox

Preferencias generales de una versión anterior. Los apartados y funciones disponibles pueden variar según el sistema.

No borraría una carpeta de configuración para probar suerte con un fallo. Primero verificamos si hay cambios sin sincronizar y qué copia tenemos de los datos. Desvincular una cuenta, cambiar el destino y eliminar archivos son operaciones distintas.

Si aparece un error, guardamos su texto sin incluir información privada. Revisamos conexión, espacio disponible, requisitos y estado de la cuenta. La web y el cliente pueden permitirnos distinguir si el problema afecta al servicio o sólo a ese equipo.

Cuándo elegir otra herramienta

Si únicamente queremos enviar un archivo entre equipos cercanos, una carpeta sincronizada puede ser más de lo que necesitamos. LocalSend resuelve el envío puntual sin convertirlo en una sincronización permanente.

Si queremos mantener carpetas entre nuestros equipos sin utilizar Dropbox, podemos revisar Syncthing. También hay que entender cómo propaga cambios y qué copias necesitamos. Cambiar de herramienta no elimina por sí solo ese riesgo.

Me quedaría con una configuración pequeña que podamos comprobar: qué cuenta está vinculada, qué se guarda en cada equipo y quién puede modificar lo compartido. Cuando eso está claro, podemos ampliar el uso sin confundir comodidad con protección de todas nuestras copias.

Sergio Almela

Senior Software Engineer con más de diez años de experiencia. Escribo sobre Linux, software libre, backend, arquitectura, rendimiento, testing e IA aplicada al desarrollo.

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